domingo, 14 de marzo de 2010

La Gándara

Estamos de vuelta!

Tras un parón en nuestras actividades producido por el trabajo, estudios y otros compromisos ineludibles, hemos vuelto a retomar nuestras actividades en la montaña con las energías renovadas.

Esta vez tocó espeleología. Parte del equipo de Operación Aconcagua se adentró en la tercera cueva más grande de España, el sistema de la Gándara en Cantabria, de la mano del grupo espeleológico S.DOS.S de Burgos. Aprovechamos para que nos impartieran un mini cursillo de progresión por cuerda y así afianzar los conocimientos adquiridos allá por octubre en un curso de espeleología en la Escuela Castilla de Palencia.


El sistema de la Gándara está formado por una red de galerías que llegan a alcanzar a día de hoy los 103.558 m, convirtiéndola en la tercera cueva más grande de España, sólo superado por el sistema Mortillano con 114Km y por Ojo Guareña con 110Km.

Salimos de Burgos tempranito en la mañana del sábado para llegar hasta Cantabria donde habíamos quedado con Machín en el aparcamiento delante de la entrada de la cueva, no sin antes hacer una paradita de rigor en Espinosa de los Monteros a tomar un café y un pincho de tortilla.

Llegamos sobre las 12 al aparcamiento, nos enfundamos los equipos y tras una subidita por la ladera de la montaña, que ya nos hizo empezar a sudar un poco, encontramos una de las entradas de la cueva. Un paso estrecho que nos introducía en la penumbra, una vez todos allí empezamos a descender por una fuerte pendiente de roca suelta que nos dejó al pié de un pasamanos no apto para personas con vértigo. Lo solventamos sin ningún percance flanqueados por los demás espeleólogos, dejándonos a los novatillos en medio, todo un detalle por su parte.

Pasado esto recorrimos grandes galerías y bastantes gateras viendo formaciones muy curiosas como una gran bola formada por cristales pequeños, digna de sentarnos un rato a observarla.


Tras el breve descanso llegamos a la cabecera de un rápel de unos 40 metros con un fraccionamiento a los 20. Montamos una cuerda paralela para hacerlo más rápido. Después de esto nos encontramos con 3 pozos de unos 3-4 metros que solventamos sin dificultad gracias a las cuerdas fijas que había en ellos.


Según avanzábamos empezamos a escuchar el sonido de un salto de agua y al llegar a una sala enorme, vimos en medio de ella una cascada impresionante que nos impresionó a todos, bordeamos la sala parándonos para ver cantidad de excéntricas que se sucedían a cada paso. Buscamos un lugar seco en una galería contigua a la gran sala para comer y tratar de reponer fuerzas. Tras unos 30 minutos de descanso y viendo que nos estábamos quedando un poco fríos, comenzamos el camino de vuelta por el mismo lugar.




A las 18:30 más o menos estábamos todos fuera de la cueva. Fueron seis horas y media de actividad de las que no se olvidan.

Sólo queda lo más importante, dar las gracias a ese pedazo de grupo de espeleólogos que nos tutelaron en nuestro aprendizaje: Javi, Maqui, Dani, Tubi, Julia y Machín. Un placer chicos.

Con ganas de volver a las profundidades de la tierra, se nos hará eterna la espera esta semana en el trabajo!!






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